Sus calles de tierra están perfumadas por el aroma de las especias que se escapa de las añosas ventanas. El tiempo perezoso se detuvo en este lugar. Es un pueblo sin iglesia —la misa se dice en la escuela— ni comisaría; sólo casas y una plaza sin ornamentos.
Tomás Jofré, que alguna vez fue centro de acopio de granos y zona de tambos, hoy es un parador gastronómico que recibe, en sus bodegones o viejos almacenes reciclados, a quienes buscan la esencia del campo y los típicos sabores de la cocina Argentina.
En Tomás Jofré, a 90 km de Buenos Aires, no existen las direcciones; la referencia que los lugareños le dan a todo visitante es el restaurante La Casona de Tomás Jofré. Fundado en 1932, este lugar ofrece asado a la cruz y se especializa en pastas caseras. Caminando unos metros más se encuentra La Cueva, un sitio especial para comprar salame de quinta, jamón crudo, quesos y vinos artesanales. Otro punto de visita obligada —a dos cuadras de la plaza, que los domingos se convierte en una colorida y folclórica feria de artesanos— es Silvano. Antes era el almacén de ramos generales del pueblo —en la entrada todavía conserva el palenque para amarrar los caballos y un viejo surtidor de los primeros años de YPF— y hoy se mantiene como asador criollo.
Si la intención es pasar la noche en el pueblo, lo mejor será preguntar por Cua Cua, la única hostería que hay con solo cuatro habitaciones.
Tomás Jofré es un lugar cercano a Buenos Aires, ideal para andar a caballo, traer las bicicletas o simplemente caminar. Sus tranquilas calles son el marco ideal no solo en domingo. Los sábados, por ejemplo, podrá almorzar de forma más tranquila y sin esperas la más sabrosa, y exclusiva comida argentina. ¡No se lo pierda!
Desde Buenos Aires, tome el Acceso Oeste hasta la ciudad de Luján, baje en la salida a la ruta nacional 5 (kilómetro 62) en el kilómetro 91 doble a la izquierda en el cartel que indica Jorge Born, por ese camino, encontrará Jofré a 8 kilómetros.
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